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¿Dónde está nuestro Libre Albedrío?

Querido amigo Caminante, cada alma humana que hemos reencarnado en la tierra hemos tenido la oportunidad de elegir la vida que tendremos en la tierra y, una vez nacidos en ella nuestro deber es cumplir con tales designios.  La naturaleza de tales designios nos exige superar los eventos a los cuáles nos hemos de someter. Está claro que, nuestro destino no lo conocemos a ciencia cierta y que lo que hemos de vivir llegará en el día a día y responderá también, de acuerdo a como nos conducimos y comportamos.

Por ejemplo, cuando alguien comete un grave error como una traición, homicidio, violación, robo o cualquier ultraje no es porque fatalmente deba cumplir con tal deplorable acto porque, aunque esté rodeado de circunstancias tan adversas y ciertas situaciones sean tan propicias que lo excitan a cometer tal crimen, el o ella tienen hasta el ultimo instante para decidir y no ceder a la tentación, de lo contrario, serán culpables por haber mostrado una débil voluntad al instante de decidir, entonces, sería tarde arrepentirse y deberá pagarse tarde o temprano el consecuente karma por tal delito o transgresión.

¿Puede verlo amigo Caminante? ¡Ahí esta presente nuestro Libre Albedrío! Por encima de todo tenemos la oportunidad de elegir qué hacer en el ultimo instante. La palabra albedrío deriva del vocablo latín arbitrium o arbiter que significa Juez. Entonces, nosotros somos jueces conscientes o inconscientes al momento de elegir y, es así porque, somos prácticamente espíritus errantes caminando sobre la tierra en cuerpo de carne y hueso.

Por eso, me arrojo a decir que, no hay sinos de fatalidad accidental o caprichosa para nadie al momento de morir porque, hasta el modo en el que hemos de morir o desencarnar es una consecuencia del género de pruebas que hemos elegido para nuestra vida en particular.

Realmente, no venimos a la tierra sin una especie de destino con ciertas posibilidades y abandonados por Dios. ¡Desde luego que hay un plan para cada uno! Pero, este plan no es inmutable, es decir, viene provisto de caridad, esperanza y misericordia de parte de Dios que nos espera siempre de reencarnación en reencarnación.

Si finalmente, cualquier caminante piensa que su vida esta llena de restricciones, desventuras, sufrimiento y fatalidades no debe pensar o considerar que su vida en particular es muy desgraciada tan solo por no tener logros o posibilidades de superación y crecimiento sino ¡todo lo contrario! En las condiciones en las que se encuentre, el individuo debe por derecho propio reclamar ante la vida una posición mayormente luminosa, permanente y productiva mediante los escasos recursos que hoy pueda tener para bien de sí mismo, de los que ama y para bien del mundo y su futuro. ¡Nadie debe quedarse estancado! Porque, cuando un ser humano no se equilibra en pensamiento, sentimientos y voluntad surgen las desventuras y por consecuencia la ignorancia.

Usted tiene al igual que el resto de la humanidad un libre albedrío ¡Úselo hoy mismo y decídase por hacerse un bien! Obsérvese, estudie su vida, indague, busque información, adquiera conocimientos poderosos que lo ayuden a comprender las realidades de la conducta humana y la ciencia que los grandes y reconocidos apóstoles de la humanidad nos han legado con el propósito de ayudarnos a evolucionar. Dios no nos ha abandonado, ni los ángeles ni los protectores de la humanidad que trabajan en silencio desde el reino espiritual. Ciertamente, no estamos solos en el camino de la tierra.

Mi recomendación es que, ore con profunda devoción y sea sincero al momento de aceptar sus muy humanos errores y defectos personales para que, en consecuencia no proliferen los desaciertos, las confusiones y los actos de maldad moral.

Medite mucho sobre estas palabras, gracias por leer.

 

Omar Verdugo

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